16/01/2026  |  SIAN
El crecimiento del mercado deconstrucción modular en México
En México, la construcción modular se está consolidando como una respuesta concreta a los retos actuales del desarrollo inmobiliario. La necesidad de reducir los tiempos de ejecución, optimizar la inversión inicial y minimizar el impacto ambiental está llevando a desarrolladores e inversionistas a replantear los modelos constructivos tradicionales y a adoptar sistemas más eficientes y controlables.

Cada vez más propietarios de terrenos en México buscan activar sus activos sin comprometer su valor a largo plazo. Terrenos con vocación natural, paisajística o ecológica ya no se conciben como espacios para una construcción intensiva, sino como activos que deben protegerse, leerse con cuidado y desarrollarse mediante intervenciones reversibles y de bajo impacto. En este contexto, la construcción modular surge como una respuesta directa para quienes quieren iniciar proyectos como glamping o microhospitalidad sin asumir los riesgos, los tiempos y las afectaciones permanentes de la construcción tradicional.

Esta es una evolución natural del mercado. La combinación de crecimiento turístico, presión sobre el suelo, aumento de costos y una demanda creciente por proyectos mejor diseñados ha creado un escenario en el que la modularidad permite construir con mayor precisión, escalar de forma ordenada y activar proyectos en plazos que antes no eran viables.
Panorama del mercado mexicano
El mercado de construcción modular en México generó US$ 751,5 millones en 2025 y, según un informe de Grand View Research, alcanzará US$ 1 292,5 millones en 2033, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 7,1 % entre 2026 y 2033.

Aunque México representaba solo el 0,7 % del mercado mundial en 2025, el segmento de módulos permanentes se destacó como el de mayor ingreso y será el más lucrativo en los próximos años. Este comportamiento adquiere especial relevancia al observar su posicionamiento regional: el Caribe mexicano y otros destinos turísticos del país concentran una demanda creciente de soluciones industrializadas para la hospitalidad, impulsada por la necesidad de desarrollar proyectos en menor tiempo y con menor impacto ambiental.
A escala global, la demanda está liderada por Norteamérica y Europa, moviendo US$ 111,07 mil millones y con previsión de que supere los US$ 207 mil millones para 2033, impulsada por la necesidad de vivienda, la inversión en infraestructura sanitaria y el desarrollo de nuevos modelos de hospitalidad. México participa de esta dinámica gracias a un mercado inmobiliario en expansión y al dinamismo sostenido del sector turístico.
Factores que impulsan el despegue
  • Reducción de tiempos y costos

La construcción fuera del sitio ha dejado de ser una solución marginal para convertirse en una práctica habitual en proyectos comerciales, industriales y de infraestructura. Un análisis de McKinsey señala que los métodos modulares pueden acelerar los plazos hasta un 50% y generar ahorros significativos en costos. Esta eficiencia responde a la presión creciente para ejecutar proyectos con mayor precisión y previsibilidad.
  • Sostenibilidad y eficiencia energética

En muchos proyectos actuales, la sostenibilidad no se evalúa únicamente desde el desempeño energético, sino desde el impacto real de la construcción sobre el territorio. Propietarios de terrenos buscan soluciones que permitan desarrollar proyectos sin alterar de forma permanente los ecosistemas, reduciendo la afectación sobre la flora, la fauna y la estructura natural del suelo. En este escenario, la construcción modular aporta una ventaja clave: concentrar los procesos en entornos controlados y limitar la intervención en sitio, lo que permite preservar el entorno, mantener la reversibilidad del proyecto y desarrollar soluciones alineadas con una visión de largo plazo.

  • Demanda turística y nueva hospitalidad

México atraviesa un momento clave en términos turísticos. La preparación para la Copa Mundial de Fútbol 2026 y el crecimiento sostenido del Caribe mexicano han incrementado la necesidad de una oferta hotelera flexible y bien diseñada. Este contexto está aumentando la presión por contar con una oferta hotelera flexible y bien diseñada, capaz de adaptarse a las nuevas dinámicas de demanda.
  • Experiencias transformadoras

Al mismo tiempo, el foco ya no está únicamente en ampliar la capacidad, sino en ofrecer experiencias transformadoras, donde el viaje se convierte en una herramienta de reconexión, cambio de ritmo y una relación más consciente con el entorno. En este escenario, los micro-resorts de baja densidad, desarrollados mediante sistemas modulares, permiten crear propuestas más íntimas y bien curadas, alineadas con esta nueva forma de entender la hospitalidad y sin recurrir a inversiones desproporcionadas.

  • Reconversión de activos y uso eficiente del suelo

Las tendencias hacia 2026 apuntan a la reconversión de edificios y al aprovechamiento de infraestructuras existentes. Frente a la escasez de suelo urbano y al aumento de los costos de materiales, la reconfiguración de espacios mediante módulos se consolida como una vía clara para reinventar proyectos sin recurrir a demoliciones.
Ejemplos y propuestas de SIAN para México
SIAN ha entendido que la modularidad es más que rapidez: es una forma distinta de crear valor desde el diseño. A través de su línea Ready-to-Go y proyectos personalizados con SIAN Studio, ofrece soluciones adaptables a las necesidades de cada proyecto:
  • M01 Nest, unidad compacta de 39 m², pensada para activar terrenos rápidamente, probar su potencial o crear suites exclusivas con una inversión inicial controlada.

  • M02 Cabin, modelo de 81 m², diseñado para combinar interiores amplios con terrazas, ideal para escapadas, estancias cortas o experiencias de contacto directo con la naturaleza.

  • S01 Loft, de 88 m², concebido para estancias más prolongadas, con una distribución flexible que permite integrar zonas de descanso, trabajo y convivencia en un mismo espacio.

  • Villas o espacios personalizados de mayor escala, diseñados para proyectos que requieren una implantación más amplia, áreas sociales generosas o configuraciones pensadas para estancias premium y proyectos de hospitalidad de alto nivel.
Estas unidades se fabrican con madera laminada certificada y vidrio de alto rendimiento; se producen mediante procesos CNC y se instalan en un plazo de 5 a 8 días, lo que permite a los propietarios lanzar su proyecto en cuestión de semanas.
Rentabilidad y retorno de inversión en proyectos modulares
En la práctica, un ejemplo típico de ROI en México es el de micro-resorts de cuatro módulos ubicados en destinos de naturaleza de alta demanda, como la Riviera Maya, la laguna de Bacalar y otras zonas de la Península de Yucatán, así como en enclaves consolidados del norte del país, como Todos Santos y La Paz, en Baja California Sur. En este tipo de ubicaciones, un proyecto con tarifas medias de US$ 220–260 por noche y una ocupación del 55–70 % puede generar entre US$ 180 000 y 240 000 anuales, con márgenes del 45–60% y recuperar la inversión en 3–4 años.

En algunos casos, complejos bien posicionados superan los US$ 400 000 en ingresos en su primer año, impulsados por la alta demanda y la optimización de los costos operativos. Estos resultados confirman que la modularidad no solo acelera la puesta en marcha, sino que también impacta directamente en la rentabilidad del proyecto.
Modularidad como base para experiencias premium bien diseñadas
En el contexto actual del mercado mexicano, la construcción modular permite resolver una ecuación clave en proyectos premium: ofrecer experiencias de alto nivel en la naturaleza sin sobredimensionar la intervención ni comprometer la viabilidad económica. Sin embargo, la oferta existente sigue siendo limitada. La mayoría de las soluciones modulares disponibles en el país se concentran en productos estandarizados, de pequeña escala y con materiales poco alineados con criterios de sostenibilidad, diseño y personalización que hoy exige el segmento premium.
En SIAN, la modularidad se entiende de manera diferente. No como un producto cerrado, sino como una herramienta de diseño y planificación capaz de adaptarse al terreno, al proyecto y a la experiencia que se quiere ofrecer. Cada módulo responde a un uso concreto: habitar, descansar, trabajar, compartir, y se integra al entorno con una lógica de escala, confort y bajo impacto. El lujo no se expresa en la repetición ni en el exceso, sino en la calidad espacial, el control del detalle y la coherencia con el lugar.

Para desarrolladores e inversionistas, esta aproximación abre una oportunidad clara: diferenciarse en un mercado con poca oferta modular de lujo realmente personalizada, activar proyectos de forma ordenada y escalar con criterio. Para propietarios de terrenos que buscan desarrollar proyectos en naturaleza sin comprometer su activo, la modularidad consciente permite explorar nuevas formas de construir con menor riesgo y mayor control.
Si tienes un terreno y estás evaluando cómo activarlo con un proyecto de hospitalidad o de vivienda en naturaleza, en SIAN podemos ayudarte a analizar su potencial y a definir la mejor estrategia modular desde el inicio.
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